Trading en Bonos del Estado: beneficios de invertir sobre las fluctuaciones del precio

A menudo, al pensar en bonos se nos viene a la cabeza una inversión con bajo riesgo y de largo plazo. Cuando compramos bonos el estado de la manera tradicional, prestamos dinero a un gobierno durante un tiempo determinado a cambio de unos intereses regulares. Para ello, debemos depositar el valor total de la posición.

Sin embargo, también se puede operar en bonos a través de productos derivados. En este caso, se trata de una inversión enfocada al medio y al corto plazo. Otra diferencia con la forma tradicional de comprar bonos es que los beneficios que se obtienen en el trading de bonos provienen únicamente de los movimientos de los precios: es decir, como ya no compramos bonos directamente, no nos corresponden los intereses asociados.

Pongamos el ejemplo de una inversión de CFD sobre bonos, un producto derivado en forma de contrato en el que lo que entra en juego es la diferencia en el valor de un activo entre el momento de apertura y el momento del cierre de la operación. Hacer trading sobre bonos es, entonces, invertir sobre su precio: si creemos que el precio del bono va a subir, abrimos una posición larga (comprar). Si creemos que el precio va a bajar, abrimos una posición corta (vender). Esta característica significa que no solo podemos obtener beneficios cuando el valor del bono aumenta, sino también cuando disminuye.

Otra ventaja del trading de bonos a través de CFD es que, al tratarse de un producto apalancado, no es necesario depositar el valor total de la operación para que esta se abra. Por el contrario, solo se necesita un porcentaje de dicho valor total para comenzar, lo que hace que tengamos que comprometer una parte más pequeña de nuestro capital. Esto es muy positivo, porque puede amplificar nuestro capital, pero, del mismo modo, podemos acumular pérdidas que excedan nuestro depósito. En resumidas cuentas, tanto los beneficios como las pérdidas se calculan teniendo en cuenta el valor completo de la posición y no solo nuestro depósito. Este sería el principal riesgo de este tipo de operativa. No obstante, la mayoría de los proveedores ofrecen herramientas de gestión del riesgo para ayudar a mitigar estos efectos, como los stops garantizados en el caso del bróker IG.

Por el contrario, los riesgos habituales de la compra tradicional de bonos (riesgo por subida de tipos de interés o por subida de la inflación, entre otros) pueden convertirse en oportunidades en el trading de bonos con productos derivados.

Así pues, es importante conocer que existen formas más flexibles de invertir en este activo, que a priori parece estar configurado de una manera muy rígida. Con todo, la prioridad está en conocer cuál es nuestro perfil y cuál es nuestra aversión al riesgo antes de elegir un modo de inversión. Los proveedores de derivados serios, que cumplen las normas de los reguladores, también harán hincapié en este punto y le informarán sobre las ventajas y las formas de gestionar el riesgo de su producto.