FONDO DEL MES: VECTOR FLEXIBLE

Cuando en la gestión de activos se utilizan términos como “cuantitativo”, “sistemático”, “matemático” o similares, a menudo se piensa en modelos sofisticados, complejos, propios de inversores especulativos. No tiene por qué ser así. A veces, el uso de esos modelos tiene que ver más con la racionalización de los procesos y el uso de métodos disciplinados, que con procesos engorrosos y poco transparentes.

Este mes les hablamos, precisamente, de un fondo que se gestiona bajo un método sistemático sencillo y comprensible, a través del cual sus gestores tratan de detectar las mejores oportunidades de inversión en bolsa a nivel global. El fondo se construye sobre la creencia de que lo cuantitativo no es lo opuesto al sentido común; y de hecho, sus gestores argumentan que las ideas subyacentes que podemos encontrar en este fondo no son muy distintas a las que hay en otros productos de gestión “tradicional”; la diferencia está en el sistema de selección de activos, que en este caso está automatizado, lo que permite a los gestores dedicar más tiempo a decidir qué compran y venden finalmente. Es un proceso, además, que trata de protegerse de las hipotéticas caídas del mercado a través de coberturas simples: futuros sobre índices.

Quede bien claro, no obstante, que no se trata de una idea comercial, sino de una alternativa de inversión que siempre recomendamos valorar, de la mano de un asesor independiente, en función del perfil de cada uno. Recordando, además, que los resultados pasados nunca aseguran los futuros. En este caso, es una idea de diversificación para carteras con capacidad de asumir un riesgo elevado en los mercados bursátiles.

VECTOR FLEXIBLE es un fondo mixto de renta variable que utiliza modelos de valoración sistemática para llevar a cabo un proceso de pura selección de compañías (stock picking) a nivel global. Se trata de un producto totalmente flexible –puede invertir hasta el 100% en los mercados de renta variable–, que utiliza productos derivados (futuros sobre índices) para reducir el riesgo de la cartera y tratar de superar a las bolsas en cualquier condición de mercado. Tiene un objetivo de beta de 0,5/0,7 respecto a la renta variable global.

El fondo está gestionado por Werner Smets y Thierry Vandeghinste quienes, a través de un sistema matemático desarrollado internamente, realizan un barrido del mercado bursátil mundial en busca de compañías infravaloradas. Parten de una base de datos de más de 6.000 empresas cotizadas, de las que evalúan continuamente unas 2700 en base a referencias sobre su crecimiento, riesgo y valoración. Y con todo ello construyen una cartera concentrada, pero dinámica (cada 6 semanas suele haber movimientos de entrada y salida), compuesta por unos 80/100 valores, con un peso más o menos equitativo, evitando así grandes apuestas.

Esta cartera de renta variable es idéntica a la del Vector Navigator  –primer fondo lanzado por la gestora “boutique” con sede en Luxemburgo en el año 2001–. La diferencia entre ambos productos es que el Vector Flexible (lanzado en 2010), como su propio nombre indica, incorpora flexibilidad a la hora de incrementar o reducir el porcentaje de renta variable (podría ir de 0% a 100%), utilizando siempre protección frente a las caídas inesperadas del mercado. Esto se hace mediante una cobertura sistemática (a través de futuros sobre índices) de al menos el 25%, de modo que si las condiciones del mercado así lo requiriesen, el fondo podría llegar a reducir totalmente su exposición al mercado de acciones –la decisión de incrementar o reducir dicha cobertura vendrá determinada tanto por el proceso cuantitativo como por las decisiones discrecionales de los gestores–.

A la hora de seleccionar las compañías en cartera, utilizan un proceso basado en el análisis de un total de 40 factores o criterios por valor (sobre una base semanal), obtenidos de tres fuentes distintas: las cuentas de las compañías, las estimaciones de los analistas y los datos del mercado. Por otro lado, hacen uso 15 indicadores –5 macroeconómicos, 5 técnicos y 5 de valoración– para determinar el nivel de protección en cada momento (pueden adoptar una posición más conservadora de lo que el modelo sugiere, pero nunca menor).

A cierre del año 2016, más de la mitad de la cartera estaba invertida en compañías americanas; mientras un 11,5% lo estaba en empresas japonesas y alrededor de un 14% en asiáticas. Los sectores más representados a fin de ejercicio eran: industria, servicios financieros, tecnología y consumo cíclico.

Con una cobertura actual cercana al 50%, las principales compañías en cartera eran: Boeing (aviación), Samsung Electronic (electrónica & IT), Lam Research (equipamiento y servicios para semiconductores), NetEase (compañía china de internet), UnitedHealth Group (empresa estadounidense de seguros de salud), PTT Global Chemical (compañía química tailandesa), Baxter (multinacional americana de desarrollo de terapias innovadoras para ciertas enfermedades), Mitsui & Co (una de las más grandes grupos comerciales japoneses, allí conocidos como “sogo shosha”), MOL Hungarian Oil and Gas (grupo integrado de petróleo y gas de Hungría), Vinci (grupo industrial francés), Ilinois Tool Works (compañía manufacturera americana) y GlaxoSmithKline (farmacéutica inglesa).

El fondo no cubre el riesgo divisa.

 

El fondo nos gusta, principalmente, por los siguientes factores:

Flexibilidad y protección. El fondo tiene total flexibilidad para invertir en activos bursátiles de todo el mundo. Eso le permite captar oportunidades de inversión en diferentes entornos de mercado. No obstante, para proteger la cartera frente a caídas imprevistas, llevan a cabo una cobertura sistemática a través de futuros sobre índices, que puede aumentar o disminuir en función de diferentes condicionantes pero que, como mínimo, será del 25% frente al riesgo de mercado.

Explotar ineficiencias del mercado. El equipo de Vector es de la opinión de que, a largo plazo, los mercados de renta variable suelen reflejar el potencial de beneficios de las compañías; pero que, a corto y medio plazo, el sentimiento inversor puede hacer que los precios de las acciones se desvíen de forma relevante respecto a su valor razonable. El modelo desarrollado por Vector trata de explotar estas ineficiencias de forma sistemática, comprando valores, principalmente, en función de factores fundamentales y vendiendo, sobre todo, en base al precio y a componentes de “behavioral finance”.

Pese a ser dinámico, no pretende ser un fondo cortoplacista, sino un producto capaz de explotar esas ineficiencias en un plazo relativamente corto, sin perder de visto nunca los objetivos de más largo plazo.

Añadir que la gestora ha ido mejorando su modelo, sobre todo partir del año 2011, evolucionando hacia una cartera compuesta por acciones menos volátiles y con más  flexibilidad a la hora de tomar posiciones en “cash”.

Equipo especialista. El fondo está gestionado por los dos socios de la firma, Werner Smets y Thierry Vandeghinste. Smets –experto en gestión cuantitativa y “stock picking”– fundó Vector en el año 2000 y es gestor del fondo desde su lanzamiento; cuenta con una experiencia de más de 20 años en el sector (trabajó en KBC AM desde 1991, hasta que en el año 2000 creó su propia gestora). Por su parte, Vandeghinste se unió a Vector en el año 2007 –anteriormente había trabajado en el mundo de la consultoría– y es experto en Economía y en  Ingeniería Mecánica y Robótica. Ambos tienen el compromiso de reinvertir el 25% de sus ganancias en los fondos Vector, convirtiéndose, por tanto, en importantes inversores de la entidad. La gestora tenía, a cierre de 2016, unos activos bajo gestión de 364 millones de euros,

Evolución del fondo desde su lanzamiento

Fuente: Morningstar Direct. Datos a 24 de febrero de 2017

Evolución del fondo en los últimos 3 años

Fuente: Morningstar Direct. Datos a 24 de febrero de 2017

Evolución del fondo en los últimos 12 menes

Fuente: Morningstar Direct. Datos a 24 de febrero de 2017

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