CARTERA DE FONDOS DE INVERSIÓN PARA EL MES DE JUNIO.

De nuevo, y para desgracia de los diferentes mercados financieros (y, lamentablemente, para el bolsillo de muchos inversores), la política ha vuelto a hacer acto de presencia el pasado mes de mayo y, con ello, a enrarecer aún más la inestabilidad que, ya de por sí, otras variables económico financieras llevan ya un tiempo generando en algunos mercados de capitales.

El mal comportamiento que arrastran las inversiones en activos de renta fija este año, así como el frenazo y la lateralidad que han caracterizado la inversión en renta variable en las últimas semanas se debe, a nuestro modo de ver, a un conjunto de variables para nada positivas:

  • El proceso de normalización de política monetaria llevada a cabo en USA. En estos instantes se desconoce si aún será a mayor o menor ritmo del esperado a finales del pasado ejercicio, pero lo que parece claro es que puede haber aún más subidas de tipos de interés por parte de la FED y una reducción del balance de esta Institución. Este hecho supone unas condiciones financieras algo menos acomodaticias, no sólo para el Gobierno norteamericano, sino también para sus empresas y para sus ciudadanos.
  • La apreciación del USD frente a otras divisas y su efecto negativo sobre muchas empresas y determinados países endeudados en dicha moneda. Un ejemplo claro, como apuntábamos el pasado mes, lo tendríamos en algunos países emergentes junto en un momento en el que necesitan financiación barata. Este hecho provoca un encarecimiento de sus condiciones financieras y una fuga de capitales hacia otros países u otras empresas que ofrecen algo más de estabilidad y menos dudas en torno a la capacidad de pago.
  • Aumento en el precio del crudo. Esto supone un incremento de los costes para las empresas, una reducción del consumo (por encarecimiento de gasolina, diesel…) y, además, podría acelerar la fase final del crecimiento económico mundial, o al menos en alguna zona geográfica del planeta.
  • La desaceleración económica de la zona euro que, aunque hoy por hoy sigue mostrando datos de crecimiento positivos, éstos parece que serán más moderados respecto a los de comienzo de año.

  • Ruido político procedente, sobre todo, de Italia, que ha hecho que volvamos a hablar de una “prima” ya conocida, de tiempo atrás, es la de riesgo.

Gráfico: Rentabilidad de la Deuda Pública italiana en diferentes plazos.

Este conjunto de elementos negativos, junto con algún otro de menor calado, ha generado dudas sobre si no estaremos ante el final del ciclo expansivo de la economía mundial y empresarial y, por ende, en la antesala de mayores correcciones en los mercados financieros de los vistos hasta ahora.

No cabe duda de que la inestabilidad política supone más volatilidad en los diferentes mercados financieros mundiales, eclipsando, lamentablemente, los buenos datos de muchas compañías. Y aunque para algunos analistas y estrategas financieros la situación política que vivimos es un Déjà Vu (“algo  que parece que ya hemos vivido anteriormente”) y que, por tanto, no va a tener una gran repercusión negativa a futuro, para nosotros es un factor lo suficientemente relevante, al menos en el corto plazo, que mal haríamos si lo obviáramos y no lo tuviéramos presente a la hora de marcar una hoja de ruta con la estrategia de inversión genérica recomendada. Más que nada porque la incertidumbre política es una variable bastante complicada de gestionar por desconocer la duración de la misma y el desenlace final que pueda llegar a tener.

Por ello, no sólo vamos a seguir aconsejando cautela, a la hora de invertir en mercados de bolsa y, en el caso de la renta fija, extremarla mucho más. Sino que, a pesar de las innumerables oportunidades de inversión que ofrece nuestra vieja Europa, por ahora vamos a ir dándole menos presencia en el conjunto de las carteras de fondos.

Europa, y si nos lo permiten, nos parece un lugar sexy para invertir… pero, a veces, demasiado peligroso por culpa de la política y de sus políticos.

Hace muy pocos días, en París, el famoso inversor George Soros señalaba que todo lo que podía ir mal en Europa ha ido mal. Es más, incluso lanzó un mensaje de “crisis existencial” en nuestro continente. Y es que a pesar de los esfuerzos realizados desde muchas instituciones para lograr una Europa más unida y más fuerte, lo que se está consiguiendo es que crezca el descontento de muchos europeos hacia el proyecto de la Unión; llegando a pensar que gran parte de sus males proceden del euro y a señalar “lo bien que se estaba en la lira, la peseta, el escudo…”.

Decía D. Antonio Machado que “todo lo que se ignora se desprecia”. Y lo cierto es que algo se ha hecho muy mal en Europa para que en lugar de sentirnos orgullosos de ser europeos (dentro de las singularidades de cada región) haya crecido un desapego hacia nuestras instituciones y renazcan los localismos, nacionalismos y populismos, algunos de ellos a favor de la ruptura del euro.

Fijémonos, por ejemplo, en Italia. A pesar de sus enormes virtudes como Estado, podemos ver que se trata de un país que:

  1. En los últimos casi 20 años su PIB apenas ha crecido.
  2. La Deuda Pública, sobre el PIB, se sitúa en torno al 130%, siendo uno de los países del mundo con mayor endeudamiento público. A pesar de que la mayor parte de esa Deuda Pública está en manos de los italianos (sólo el 15% está en manos del BCE), también es cierto que está muy repartida entre la banca italiana. Y es ahí donde reside el peligro, por su efecto contagio hacia el resto de la banca europea (incluyendo fondos de inversión, planes de pensiones…).
  3. Apenas ha afrontado un proceso de reestructuración de su sistema financiero, algo que sí han acometido otros socios europeos.

A pesar de todo esto, la sensación de muchos italianos es que sus problemas no son consecuencia de sus propias decisiones  sino, más bien, de encontrarse dentro del corset  del euro. Y como este es el sentir de muchos italianos, y también el de otros muchos ciudadanos de nuestra vieja Europa, estamos ante un caldo de cultivo perfecto para el auge de los populismos (indistintamente del color político), muchos de los cuales abogan por gastar más y reestructurar su Deuda Pública; o por plantear un referéndum para decidir si quizás la mejor opción sea estar fuera del euro y volver, por ejemplo, a la lira.

¿Tan complicado es explicar a italianos, u otros ciudadanos de cualquier Estado europeo, lo que supondría tener su deuda emitida en una moneda que se devaluaría de forma dramática? ¿O lo que tendrían que subir los tipos de interés en dichos Estados tanto para evitar una fuga de capitales como para tener que combatir un entorno de alta inflación?. Lejos de resolver estas dudas lo que podemos tener es un pulso o “chantaje” frente al resto de sus socios europeos generando incertidumbres que en nada ayudarán al estado de ánimo de muchos inversores dentro y fuera del país transalpino. Si bien Italia es demasiado grande para hacerla caer… también es demasiado grande para ser salvada.

En tales circunstancias, ¿qué aconsejamos hacer ahora mismo con las inversiones?:

En el caso de la renta fija podemos decir que el entorno actual es francamente complicado y, de forma clara y sencilla, podríamos sintetizar que apenas renta (baja rentabilidad)… y no es tan fija (se puede perder dinero). Si no que se lo digan a gestor “gurú” mundial de renta fija, Bill Gross, que en un solo día llegó a perder en el fondo que gestiona un 3%!!!

La sensación de muchos inversores es que en estos instantes tener ahorros y, a la vez, ser conservadores (por perfil de riesgo) significa estar penalizados.

La inversión en deuda (renta fija) está chocando, actualmente, con varios “icebergs” que hace que los fondos que invierten toda su cartera, o parte de la misma, en este activo estén sufriendo:

  • Por un lado, los tipos de interés de mercado están subiendo como consecuencia del entorno de normalización de política monetaria que está llevando a cabo el principal banco central del mundo: la Reserva Federal norteamericana. Aunque aquí, y a modo de reflexión, nos podemos hacer la siguiente pregunta: ¿hasta dónde pueden subir los tipos de interés sin que este repunte impacte negativamente sobre el crecimiento económico mundial? Sobre todo si tenemos muy presente que nos encontramos en un mundo cada vez más endeudado.
  • Por otro lado, el aumento del “spread de crédito”. Las empresas tienen que pagar cada vez más por refinanciar sus deudas pero… ¿esto no afectará negativamente tanto a sus cuentas de resultados como a la posibilidad de que continúe el proceso de recompra de acciones de las mismas con cargo a emisión de deuda?
  • Y, por último, está el enorme coste que supone ahora mismo cubrir el riesgo divisa frente al USD. Este hecho supone un lastre para la rentabilidad de los productos que utilizan coberturas en el actual entorno de un dólar estadounidense más fuerte.

En definitiva, el aumento de los costes financieros perjudica a los endeudados (países, empresas o familias), a los ahorradores más conservadores (el repunte de los tipos de interés de mercado supone caídas de los precios de los bonos en cartera) y, por supuesto, también a los bancos, pues les permite prestar menos a las familias, ya de por sí con bajas tasas de ahorro, y por ser uno de los grandes tenedores de deuda pública a nivel mundial.

En consecuencia, nuestro consejo es:

  1.  Ir reduciendo la inversión en fondos de renta fija a favor, sobre todo, de productos de retorno absoluto capaces, en este entorno tan complicado, de aportar valor.
  2. Que los fondos de inversión de renta fija que estén presentes en cartera (el peso y los nombres propios de los productos recomendados dependerán del perfil de riesgo de cada inversor) tengan un carácter patrimonialista pero, a la vez, sean capaces de aprovechar momentos de fuertes correcciones en los mercados de deuda, como los vividos en estos últimos días, para cazar “gangas” en bonos de Estados y empresas con una aceptable calificación crediticia (rating), evitando productos complejos.
  3. Diversificación y flexibilidad. En un contexto como el actual serán la clave a la hora de invertir en este tipo de activos. 

En el caso de la renta variable vamos a seguir el consejo que daba el poeta de la antigua Grecia Eurípides: “El verdadero coraje es la prudencia”.

Venimos insistiendo desde principio de 2018 que este era un año de  retorno a la volatilidad…a la incertidumbre. Y no nos hemos equivocado. Es por ello que vamos a seguir insistiendo en:

  • Recomendar cierta cautela a la hora de invertir en renta variable, lo que no significa que estemos aconsejando eliminar toda la exposición en mercados de acciones (salvo que su perfil de riesgo no admita este tipo de activos en cartera). Reiteramos, una vez más, que mientras se mantenga el ciclo expansivo de crecimiento económico mundial y los buenos resultados empresariales, creemos que aún hay valor en este tipo de activo. Ahora bien, dado que muchas de las buenas noticias económicas y empresariales creemos que ya están en precio (cotización) y que, en paralelo, nos encontramos en un ciclo de normalización de política monetaria, nuestro consejo es que, al menos en el corto plazo, sigamos siendo prudentes con nuestras posiciones en fondos de acciones.
  • Europa sí pero siendo muy selectivos y reduciendo la exposición a esta zona geográfica, frente a lo que aconsejábamos meses atrás. Además, dentro de la bolsa europea, vamos a sobreponderar los fondos de estilo de gestión “value” (por ser cazadores de oportunidades) y empresas de mediana y pequeña capitalización.

La renta variable italiana y española seguirán presentes, por ahora, dentro de nuestra estrategia, aunque seremos más cuidadosos en el corto plazo por el “ruido” político que afecta a ambos países. Pero a medio plazo, sobre todo en el caso español, seguimos detectando buenas oportunidades de inversión.

Lo que sí sugeriremos es, de momento, no sobreponderar el sector financiero europeo.

  • La renta variable de Estados Unidos, a pesar de la opinión de algunos analistas que la consideran muy cara, en general nos sigue gustando. El ciclo económico continúa siendo positivo y los resultados empresariales han sido espectaculares en el primer trimestre del año.

No obstante, seguiremos vigilando no sólo la evolución de los tipos de interés en USA (que se han reducido algo como consecuencia de las tensiones políticas en la zona euro), sino también la evolución del beneficio de las empresas estadounidenses, para comprobar si mantienen o no la fortaleza mostrada en los últimos meses.

  • En mercados emergentes, y en el corto plazo como consecuencia de la evolución del USD, sugerimos también ser prudentes. Creemos que, a lo largo de este año, habrá momentos para aumentar el peso de la inversión en algunos de estos países.

En este sentido,  la estrategia de inversión genérica proponemos que se apoye  en los siguientes pilares:

1.- Extremar la cautela en el corto plazo. Para los inversores dispuestos a asumir más riesgo con sus inversiones las caídas pueden ser oportunidades de compra.

2.- Visión global a la hora  de invertir…no centrarnos solo en Europa, por muy barata que algunos consideren que esté.

3.- Gestión activa y flexibilidad.

4.- Disciplina de inversión y cierta dosis de paciencia con algunos fondos en cartera, ya que pensamos que al final ofrecerán el resultado deseado.

5.- Y, a corto plazo, y tras la leve recuperación esperada del euro frente al dólar USD, en algunos perfiles de riesgo (directamente o indirectamente vía fondos mixtos) aconsejaremos contar con más peso en la divisa estadounidense.

Centrándonos ya en este mes de junio, y comenzando con la cartera de perfil  CONSERVADOR,  sugerimos efectuar varios cambios:

  • Dar entrada al fondo de renta Buy & Hold Renta Fija, gestionado por Rafael Valera, por su capacidad de detectar oportunidades de inversión en un entorno, como apuntábamos antes, bastante complicado para los mercados de deuda.
  • Dar entrada a la cartera al fondo de bolsa internacional True Value que, junto con el producto gestionado por Natixis, creemos que pueden seguir aportando valor a este perfil.

True Value  es un fondo asesorado por Alejandro Estebaranz y José Luis Benito y que invierte en valores de alta calidad con una expectativa de crecimiento superior a la media y con un sesgo hacia la mediana y pequeña capitalización. Siguiendo la filosofía del “value investing”, seleccionan compañías poco seguidas por el mercado, que tengan negocios poco expuestos al ciclo y sean predecibles, que cuenten con un bajo endeudamiento y buenos equipos de gestión.

En cuanto a la cartera de perfil AGRESIVO, de cara a este mes de junio, sugerimos llevar sólo un ajuste; reducir la inversión en renta variable europea (como hemos señalado en la primera parte de este informe) y dar entrada al fondo de bolsa internacional, DPAM INVEST B EQUITIES NEWGEMS SUSTAINABLE B (producto o idea del mes de junio).

 

Reiterar, una vez más, que el tipo y clase de fondo de inversión que podríamos proponer para Vd. (renta fija, mixtos, bolsa…) siempre dependerá de cuál sea su perfil de riesgo, el horizonte temporal de sus inversiones y la coyuntura económica y financiera en cada momento. Una cartera asesorada por Profim sigue las líneas generales descritas anteriormente…pero son totalmente personalizadas y, por tanto, tienen en cuenta siempre sus propias singularidades y, lo que es más importante,: cada vez que cambia el entorno de los mercados  o sus circunstancias y sus propias necesidades, nosotros nos adaptamos a dichos cambios.

Para terminar,  volviendo a los temores que muchos inversores tienen en estos instantes, y tratando de hacerles ver y comprender la importancia de gestionar adecuadamente nuestras emociones inversiones, permítanme que eche mano a algo que leí en una ocasión y que me pareció muy destacable; No tengas miedo de tus miedos. No están ahí para asustar. Están ahí para hacerte saber que algo vale la pena”.

@LunaJoseM

@Profim_EAFI

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